Este es un mensaje para todos aquellos que participaron en las elecciones presidenciales del pasado 30 de mayo en Colombia.
¿Qué es esta ridiculez que se ve reflejada en los medios de comunicación? Unos salen a echar en cara su victoria y pedir que no haya segunda vuelta. Otros salen enfadados a culpar a los que no los apoyaron y los demás salen a atacar al país con frases como que “tristeza de país” o “tenemos lo que nos merecemos”.
Todos aquellos que votamos por uno de los ocho candidatos que no recibieron la gran mayoría de votos, los invito a repetir esta frase una y otra vez cuando quieran quejarse por los resultados de las elecciones: “¿En qué fallé?” o si el orgullo no les permite empezar por asumir la culpa, “¿En qué fallamos?”. Todos somos parte de una maquinaria democrática que reflejó su máxima expresión en los comicios electorales del pasado domingo. Claramente no es perfecta, pero es un grave error asumir que las fallas son responsabilidad de otro.
Desde un punto de vista inocente, les pregunto: ¿En serio nos enfadamos porque las demás personas no piensan como yo? Asumiendo que más de la mitad de las personas votaron a conciencia por el candidato que mejor refleja sus opiniones y que el hecho de tener a nueve candidatos ofrece una diversidad de opciones para cada tipo de ideología. ¿No será que nuestro candidato tiene fallas tanto en su ideología como en su plan de gobierno que fallaron en ofrecer una solución a la situación del país? Pero NOOOOO, como va a ser posible eso si yo tengo la verdad absoluta y todo lo que opino es correcto. ¡Pues no lo es! El 53% de los electores fallamos en participar más activamente en la campaña de nuestros candidatos ofreciendo MEDIOS e IDEAS que la fortalecieran y corrigieran las fallas que claramente tienen.
Ya desde un punto menos inocente oigo dos quejas incesables:
1. Hubo compra de votos: ¿Sera acaso lo mismo que se han presentado desde el principio de los tiempos? Pero en vez de juzgar al que compró y al que vendió su voto, porque no mejor nos ideamos una manera de generar mayor consciencia para ir disminuyendo este error del sistema. ¿O acaso vamos a pararnos como policías en TODOS los puestos de votación para que esto no se repita? Yo no condonó estos actos, solo me pregunto cómo solucionarlo antes de empezar a rasgarme las vestiduras.
2. Ganaron los corruptos: Que delicia ponerle apodos o títulos a la gente pero ¿Y yo que he hecho al respecto? Colombia se fundó en una cuna de corrupción pero lamentablemente nosotros creemos que con alzar el dedo ya lo estamos combatiendo. NO HAY QUE RECURRIR A LA VIOLENCIA, hay que utilizar los métodos legales para reportar estas inconsistencias y exponerlas ante la ley cuando se presente un caso de este tipo, no quedarse en la casa y quejarse sin parar al respecto. Pero no llamemos corrupto a otro por el simple hecho de que expresó su opinión en un proceso democrático. Eso simplemente es un ataque al buen nombre de alguién que solo expresó su opinión. Les garantizó que su candidato no esta interesado ese tipo de política.
Admito que yo también caigo en estas fallas pero si hay gente que está dispuesta a decir que le da asco la situación del país, primero les ruego que busquen una solución dentro de cada uno porque somos nosotros los que estamos fallando. Admitamos nuestros errores y busquemos corregirlos.
A los seguidores del candidato Juan Manuel Santos les cae una tarea mucho mayor que todo lo dicho anteriormente. El camino para ustedes está empezando ya que son ustedes los responsables de exigir el cambio que necesitamos y hacer valer el cumplimiento de los ideales que representa su voto. Por favor tengan en cuenta que son la mayoría numérica en un proceso democrático, por lo tanto no les corresponde ver cómo se pueden beneficiar de esto sino ver cómo velar por el bienestar de todo el país. Por favor pregúntense “¿Qué puedo hacer por mí país?” para que en cuatro años no se estén preguntando “¿En qué fallé?” y por Dios, ¿Cómo podemos exigir que no haya segunda vuelta por encima de estipulado en la constitución de Colombia?
Tener la razón es delicioso, pero aparte de la palmadita en la espalda díganme que quieren que quede para el país.
Los invito a todos a ser un país unido y no generador de insultos en los medios de comunicación.
